| Aquel hombre se levantó una mañana con la simple misión de recoger un poco de leña para las necesidades familiares de fuego para la comida y para calentar la casa. Poco podía imaginar cómo acabaría aquel funesto día. Lo que a nuestra vista humana puede aparecer como una pequeña falta o error, a los ojos de un Dios santo aparece como un pecado en toda la rotundidad del término. Tengamos cuidado con las zorras pequeñas que echan a perder la viña. Números 15:32-40. |